Estrategias de cuidado en Uruguay

Como ha sido evidenciado por varias fuentes de datos (EUT, ENDIS, ELPS) los cuidados representan una alta carga para las familias y para las mujeres particularmente, siendo uno de los asuntos claves a través de los cuales se manifiestan las desigualdades de género. Sin embargo, dichas encuestas presentan debilidades para captar los cuidados debido a la naturalización del cuidado como una actividad “propia” de las familias que lleva a una subdeclaración de los tiempos, particularmente en el cuidado de adultos/as en situación de dependencia. Los límites a la cuantificación del cuidado han sido descritos en los estudios de género (Molinier, 2011, Arango, 2011, Legarreta, 2011).

Por ejemplo, existen actividades de cuidado que no son fácilmente mensurables a través de un formulario de encuesta, a saber, el tiempo que lleva promover el desarrollo de las capacidades de las personas, la preocupación por el bienestar o las necesidades de los otros o la coordinación subjetiva de los tiempos. A esto se suma la superposición de tareas que se produce cuando se está cuidando, lo cual agrega dificultad a la recordación y cuantificación de las horas de cuidado. Además, estas encuestas no registran adecuadamente la utilización de todos los proveedores que prestan cuidado a lo largo del día y menos aún la forma en que se combinan. Si bien se conocen parcialmente los datos de cobertura de acceso a servicios de cuidado a nivel macro, a través de las encuestas continuas de hogares, se desconocen las estrategias en cada familia: cómo se resuelve el cuidado de las personas dependientes durante una jornada típica, cuánto cuida la red familiar, cuánto se usan los servicios existentes, cuánto se ve afectada la participación laboral de las mujeres para cubrir los cuidados y qué factores inciden en dichas definiciones.

En la literatura se identifican algunos de estos factores influyentes en la adopción de estrategias: las provisiones estatales, las alternativas accesibles para el cuidado en cada familia, las constricciones del tiempo que impone el trabajo remunerado, el nivel educativo, las actitudes, percepciones y valores sobre los roles de género tradicionales, las preferencias entre carrera profesional y cuidados, la edad de los niños y de los padres, el nivel de ingresos, el nivel de necesidad de quienes reciben cuidados, entre otros (Kroger, 2003).

En Uruguay, la evidencia encontrada para el cuidado infantil muestra que la situación de las mujeres en el empleo, el nivel de ingresos del hogar, el nivel educativo y las valoraciones sobre la edad adecuada en que los niños ingresen a instituciones de cuidado, son algunos de los factores que podrían estar incidiendo en la adopción de distintas estrategias (Batthyany, Genta, Scavino, 2017). Las estrategias que las familias adoptan para resolver los cuidados se vinculan con la distribución del cuidado entre varones y mujeres, ya que cada modalidad se servirá en mayor o menor medida del trabajo no remunerado de las mujeres de las familias, cuestión que será analizada en esta investigación.

El presente proyecto pretende brindar insumos para la mejor implementación del SNIC. Uno de los principios sustantivos del Sistema es la corresponsabilidad, que también apunta a un cambio en la actual división sexual del trabajo y una adecuada valoración del trabajo de cuidados no remunerado. Otro principio sustantivo es la universalidad, que busca garantizar los más amplios niveles de cobertura para la población, con instrumentos, transferencias y servicios de similares niveles de calidad y adecuados niveles de equidad en el financiamiento (Plan de Cuidados, 2016).

Las prestaciones implementadas para personas con dependencia severa y leve, son subsidiadas económicamente a las familias en forma total o parcial. El monto del subsidio depende de la capacidad de pago de los hogares y de la carga de cuidados asociada. La capacidad de pago es medida a partir de la declaración de todos los ingresos del hogar contemplados en términos per cápita, con base a la definición utilizada por el INE (Decretos 117.016 y 428.016). Actualmente, la carga de cuidado se mide a través de la presencia de personas dependientes en el hogar, el nivel de ingresos sin considerar costos del cuidado específicos. Se entiende que dicha forma de medición presenta debilidades y requiere ser mejorada, sumando otras variables que dan cuenta de la carga de cuidados, de forma de garantizar los principios de equidad social y de género que el Sistema se propone. Resulta indispensable conocer cuánto de ese cuidado es provisto por las mujeres de la familia de forma no remunerada, para impactar efectivamente en la división sexual del trabajo.

El presente proyecto se propone la realización de la Primera Encuesta Nacional de Estrategias de Cuidados de los hogares uruguayos la que permitirá relevar las estrategias y los costos económicos de la familia. Esta información será el insumo para la construcción de un índice de cuidados.

Dicho índice contemplará los costos que el hogar afronta para su provisión, ya sean monetarios o provistos a través del trabajo no remunerado. La información obtenida con el proyecto brindará insumos para la incorporación de la perspectiva de género en el Sistema. Pondrá en evidencia los costos que estas decisiones tienen en la autonomía económica de las mujeres, así como en el ejercicio de sus derechos.

Asimismo, la Encuesta brindará una línea de base respecto a la provisión actual de los cuidados de los hogares uruguayos contra la cual medir el impacto del Sistema a lo largo del tiempo. Específicamente en relación a la implementación del Sistema, la elaboración del índice servirá para medir la carga de cuidados en los hogares postulantes a las prestaciones brindadas. Permitirá que el Sistema determine con mayor precisión el monto que subsidiará a cada familia, considerando no sólo las necesidades de cuidado del hogar, sino la forma en que se brindan dichos cuidados.

El índice construido valorará, entre otros elementos, el trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres, ponderándolo como un costo que el hogar afronta para cubrir sus necesidades de cuidado, el cual deberá ser considerado como un aspecto a transformar a partir de las prestaciones del Sistema Nacional Integrado de Cuidados.

Estrategias de cuidado en Uruguay

Como ha sido evidenciado por varias fuentes de datos (EUT, ENDIS, ELPS) los cuidados representan una alta carga para las familias y para las mujeres particularmente, siendo uno de los asuntos claves a través de los cuales se manifiestan las desigualdades de género. Sin embargo, dichas encuestas presentan debilidades para captar los cuidados debido a la naturalización del cuidado como una actividad “propia” de las familias que lleva a una subdeclaración de los tiempos, particularmente en el cuidado de adultos/as en situación de dependencia. Los límites a la cuantificación del cuidado han sido descritos en los estudios de género (Molinier, 2011, Arango, 2011, Legarreta, 2011).

Por ejemplo, existen actividades de cuidado que no son fácilmente mensurables a través de un formulario de encuesta, a saber, el tiempo que lleva promover el desarrollo de las capacidades de las personas, la preocupación por el bienestar o las necesidades de los otros o la coordinación subjetiva de los tiempos. A esto se suma la superposición de tareas que se produce cuando se está cuidando, lo cual agrega dificultad a la recordación y cuantificación de las horas de cuidado. Además, estas encuestas no registran adecuadamente la utilización de todos los proveedores que prestan cuidado a lo largo del día y menos aún la forma en que se combinan. Si bien se conocen parcialmente los datos de cobertura de acceso a servicios de cuidado a nivel macro, a través de las encuestas continuas de hogares, se desconocen las estrategias en cada familia: cómo se resuelve el cuidado de las personas dependientes durante una jornada típica, cuánto cuida la red familiar, cuánto se usan los servicios existentes, cuánto se ve afectada la participación laboral de las mujeres para cubrir los cuidados y qué factores inciden en dichas definiciones.

En la literatura se identifican algunos de estos factores influyentes en la adopción de estrategias: las provisiones estatales, las alternativas accesibles para el cuidado en cada familia, las constricciones del tiempo que impone el trabajo remunerado, el nivel educativo, las actitudes, percepciones y valores sobre los roles de género tradicionales, las preferencias entre carrera profesional y cuidados, la edad de los niños y de los padres, el nivel de ingresos, el nivel de necesidad de quienes reciben cuidados, entre otros (Kroger, 2003).

En Uruguay, la evidencia encontrada para el cuidado infantil muestra que la situación de las mujeres en el empleo, el nivel de ingresos del hogar, el nivel educativo y las valoraciones sobre la edad adecuada en que los niños ingresen a instituciones de cuidado, son algunos de los factores que podrían estar incidiendo en la adopción de distintas estrategias (Batthyany, Genta, Scavino, 2017). Las estrategias que las familias adoptan para resolver los cuidados se vinculan con la distribución del cuidado entre varones y mujeres, ya que cada modalidad se servirá en mayor o menor medida del trabajo no remunerado de las mujeres de las familias, cuestión que será analizada en esta investigación.

El presente proyecto pretende brindar insumos para la mejor implementación del SNIC. Uno de los principios sustantivos del Sistema es la corresponsabilidad, que también apunta a un cambio en la actual división sexual del trabajo y una adecuada valoración del trabajo de cuidados no remunerado. Otro principio sustantivo es la universalidad, que busca garantizar los más amplios niveles de cobertura para la población, con instrumentos, transferencias y servicios de similares niveles de calidad y adecuados niveles de equidad en el financiamiento (Plan de Cuidados, 2016).

Las prestaciones implementadas para personas con dependencia severa y leve, son subsidiadas económicamente a las familias en forma total o parcial. El monto del subsidio depende de la capacidad de pago de los hogares y de la carga de cuidados asociada. La capacidad de pago es medida a partir de la declaración de todos los ingresos del hogar contemplados en términos per cápita, con base a la definición utilizada por el INE (Decretos 117.016 y 428.016). Actualmente, la carga de cuidado se mide a través de la presencia de personas dependientes en el hogar, el nivel de ingresos sin considerar costos del cuidado específicos. Se entiende que dicha forma de medición presenta debilidades y requiere ser mejorada, sumando otras variables que dan cuenta de la carga de cuidados, de forma de garantizar los principios de equidad social y de género que el Sistema se propone. Resulta indispensable conocer cuánto de ese cuidado es provisto por las mujeres de la familia de forma no remunerada, para impactar efectivamente en la división sexual del trabajo.

El presente proyecto se propone la realización de la Primera Encuesta Nacional de Estrategias de Cuidados de los hogares uruguayos la que permitirá relevar las estrategias y los costos económicos de la familia. Esta información será el insumo para la construcción de un índice de cuidados.

Dicho índice contemplará los costos que el hogar afronta para su provisión, ya sean monetarios o provistos a través del trabajo no remunerado. La información obtenida con el proyecto brindará insumos para la incorporación de la perspectiva de género en el Sistema. Pondrá en evidencia los costos que estas decisiones tienen en la autonomía económica de las mujeres, así como en el ejercicio de sus derechos.

Asimismo, la Encuesta brindará una línea de base respecto a la provisión actual de los cuidados de los hogares uruguayos contra la cual medir el impacto del Sistema a lo largo del tiempo. Específicamente en relación a la implementación del Sistema, la elaboración del índice servirá para medir la carga de cuidados en los hogares postulantes a las prestaciones brindadas. Permitirá que el Sistema determine con mayor precisión el monto que subsidiará a cada familia, considerando no sólo las necesidades de cuidado del hogar, sino la forma en que se brindan dichos cuidados.

El índice construido valorará, entre otros elementos, el trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres, ponderándolo como un costo que el hogar afronta para cubrir sus necesidades de cuidado, el cual deberá ser considerado como un aspecto a transformar a partir de las prestaciones del Sistema Nacional Integrado de Cuidados.