María Gimena Castelao defiende su tesis de Maestría en Demografía y Estudios de Población

El 28 de junio a las 8.30 horas defenderá su tesis de Maestría en Demografía y Estudios de Población «Calidad del ambiente familiar, desarrollo infantil y resultados escolares. Un análisis longitudinal», la estudiante María Gimena Castelao. La investigación estuvo a cargo del tutor Santiago Cardozo (Departamento de Sociología, FCS) y del cotutor Ignacio Pardo (Programa de Población, FCS).

El tribunal estará integrado por Andrés Peri (DIEE-ANEP); Gonzalo Salas (IECON, Udelar) y Wanda Cabella (Programa de Población, FCS).

Resumen

La transición a la escuela primaria constituye un evento sustantivo en la trayectoria escolar. Diversos estudios muestran que los niños y niñas llegan a esta etapa con diferencias importantes en sus niveles de preparación, los que se evidencian mucho antes de ingresar a la escuela formal. Esto implica que al inicio de la escolarización, ya existan diferencias en el desarrollo de habilidades necesarias para la adquisición de aprendizajes escolares y para la adaptación a la escuela, incluyendo aspectos sociales, las que tienden a agudizar-se durante la trayectoria escolar (Cardozo y col. 2018; G. J. Duncan y col. 2007; T.E. Duncan, S. C. Duncan y Hops 1998; Oxford y J. O. Lee 2011; Wall-Wieler y col. 2019).

La literatura especializada refiere a este problema con el término school readiness (preparación para la escolarización). Este término alude al desarrollo de diversos dominios que se producen tempranamente en la vida, tanto vinculados a habilidades cognitivas y lingüísticas como al nivel de maduración y bienestar físico, psicológico, emocional y social alcanzado durante la primera infancia. El desarrollo de estas habilidades permite que los niños y niñas se involucren y aprendan de forma efectiva en la escuela, estableciendo una base para los resultados del rendimiento a largo plazo (Cardozo y col. 2018; Cunha y col.2006; G. J. Duncan y col. 2007; Heckman y col. 2013). Esta brecha de oportunidad en los aprendizajes al inicio de la escolarización, está marcada por las experiencias vividas en el contexto familiar durante la primera infancia, etapa sustancial de la transición social y del desarrollo (Brophy- Herb y col. 2013; G. J. Duncan y col. 2007; Mistry y col. 2010; Pratt y col. 2016).

La literatura nacional e internacional muestra que estas desigualdades en el inicio de la escolarización pautan buena parte de las desigualdades que se expresan más adelante en las trayectorias individuales en los resultados educativos, tanto en aprendizajes como en logros (progresión en tiempo, culminación de niveles, abandono, etc.)(Cardozo 2015; Cardozo 2016; Machado y De Melo 2016; De Melo, Elisa Failache y Machado 2015;Filgueira, Rodriguez y Fuentes 2006; ANEP 2019).

Debido a que estas competencias se desarrollan tempranamente en el ciclo de vida, la familia pasa a ser un agente de socialización clave, dado que brinda protección y apoyo en la formación de identidades, desarrollo de la personalidad y sustento emocional, principalmente en los primeros años de vida, cuando las personas carecen de instrumentos y recursos para desenvolverse de forma autónoma en el mundo (Kaztman y Filgueira 2001).

En las últimas décadas las estructuras familiares, las trayectorias de vida familiar y las relaciones intrafamiliares se han visto inmersas en profundos cambios provocados por los cambios demográficos definidos como «segunda transición demográfica». Estos cambios se han dado de forma heterogénea, generando dos tipos de familia, una más reducida con mayor inversión en tiempo y educación para cada uno de sus miembros y otra más numerosa con menor nivel de inversión en capital humano. Estas heterogeneidades han acentuado las brechas en las condiciones de partida entre los niños y niñas de distintos estratos sociales.

El conocimiento de los factores que intervienen en desarrollo de los niños y niñas y sus dinámicas, es crucial para identificar potenciales mecanismos que permitan mejorar el conocimiento sobre el desarrollo infantil y a su vez contribuyan en el diseño, evaluación e implementación de intervenciones y políticas orientadas a disminuir las brechas de oportunidades en los aprendizajes.

El propósito de este trabajo es analizar el vínculo entre las desigualdades de origen, generadas por la exposición a distintos factores de riesgo contextual durante la primera infancia, el nivel de desarrollo alcanzado por los niños y niñas durante la infancia y el rendimiento en primer año de escuela, incorporando a la calidad del ambiente familiar como posible mediador en el vínculo entre estas variables.

Este estudio se enmarca en la teoría ecológica de Bronfenbrenner (1976) y en la teoría del riesgo acumulativo propuesta por Rutter (1979) y Sameroff y Fiese (2011). Desde esta perspectiva, es posible clasificar los distintos factores de riesgo o protección como mediadores o moderadores del desarrollo. A su vez, los modelos de riesgo acumulativo consideran que la conjunción de múltiples factores de riesgo, resulta más perjudicial para el desarrollo infantil que cualquier riesgo considerado individualmente (Mistry y col. 2010; Pratt y col.2016; Colomer y col. 2016). Estos modelos permiten considerar de forma conjunta las influencias demográficas, familiares y sociales en los resultados de desarrollo de los niños y niñas (Mistry y col. 2010).

Se utiliza como fuente de datos el cruce de la información longitudinal relevada en la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud (ENDIS), implementada por el programa Uruguay Crece Contigo, el Instituto de Estadística y la Facultad de Ciencias Económicas, con la Encuesta Continua de Hogares (ECH) y con los registros administrativos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) sobre los resultados educativos de estos niños y niñas en sus primeros años de educación primaria. Por otro lado, la metodología empleada se basa en los modelos de ecuaciones estructurales (SEM por sus siglas en inglés). Estos modelos permiten estimar relaciones de dependencia múltiples y cruzadas. Asimismo tienen la capacidad de representar conceptos no observados o variables latentes en las relaciones.

En este caso concreto se busca analizar la relación entre los riesgos sociodemográficos en la primera infancia y el desarrollo y desempeños en primer año mediado por la calidad del ambiente familiar. Los resultados encontrados permiten corroborar que el contexto sociodemográfico es un sólido predictor de las dimensiones del desarrollo infantil, encontrando que los niños y niñas que se enfrentaron a mayores riesgos de contexto durante su primera infancia, presentan menores niveles de desarrollo en las habilidades comunicación y resolución de problemas y mayor prevalencia de problemas internalizados y externalizados. Por otro lado, se constata que la exposición de los niños y niñas más vulnerables a ambientes familiares de calidad, puede atenuar el efecto de las desigualdades de origen en las habilidades de preparación para la escuela, repercutiendo en mejores desempeños a largo plazo.

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