Declaración del Centro Interdisciplinario de Envejecimiento

El Centro Interdisciplinario de Envejecimiento, integrado por docentes de FCS, emitió una declaración con recomendaciones ante la situación de emergencia sanitaria en Establecimientos de Larga Estadía Para Personas Mayores (ELEPEM) en Uruguay.

El comunicado repasa la situación actual a nivel global y a nivel país, y destaca que «a pesar de las medidas de protección sanitaria definidas» se han registrado fallecimientos en ELEPEM, «varias de ellas en circunstancias aún no clarificadas públicamente, que en algunos casos se están investigando».

Por otra parte, el documento repasa el marco normativo vigente y recuerda que en Uruguay aproximadamente 15.000 personas mayores viven en estos establecimientos, a las que se suman los y las trabajadoras encargadas del cuidado, por lo que se estima en 25.000 personas relacionadas a los 1.177 establecimientos.

A continuación trascribimos las recomenadaciones.

Recomendaciones

Ante los hechos de pública notoriedad sucedidos y que aún acontecen en los ELEPEM vinculados a muertes, a las medidas tomadas para el manejo de la emergencia sanitaria, así como a los evidentes niveles de sufrimiento que se han instalado en muchos residentes, familiares y trabajadoras/es, desde el Centro Interdisciplinario de Envejecimiento (CIEn) de la Universidad de la República queremos señalar que esta situación califica como crisis humanitaria, por lo que es imprescindible extremar todas las acciones para resguardar la integridad de estas personas y garantizar sus derechos. Seguramente cuando finalice esta crisis humanitaria podremos evaluar de forma mas clara lo acertado o no de las medidas que se definieron para la protección sanitaria. Independiente de eso, y teniendo en cuenta la situación actual instalada, realizamos las siguientes recomendaciones propositivas como apoyo al trabajo de las autoridades sanitarias, los equipos de profesionales, los de cuidados, las direcciones de los ELEPEM y las familias:

  1. La edad de las personas no puede ser una condición de discriminación que afecte el derecho a tratamientos y condiciones sanitarias y sociales adecuadas. Si bien esto ha sido planteado por las autoridades sanitarias, teniendo en cuenta lo que ha sucedido en otros países respecto a lógicas y prácticas discriminatorias por edad ante la escasez de recursos sanitarios, se debe estar atento a que se cumpla lo señalado en las leyes nacionales de referencia sobre no discriminación.
  2. Actualmente la vacunación aparece como una de las medidas más eficaces para frenar las situaciones graves y de mortalidad que causa de esta enfermedad. Se deben tomar todas las acciones necesarias para que los y las residentes, así como sus cuidadores cuenten con toda la información sobre las vacunas y puedan acceder voluntariamente a las mismas.
  3. Otra de las medidas eficaces para evitar o enlentecer el ritmo de los contagios lo hace el tema de los distanciamientos físicos y los usos de los espacios, situación muy difícil de manejar cuando existen propuestas de muchas personas conviviendo en espacios reducidos, como lo que sucede en muchos ELEPEM. En estos casos, para mitigar los efectos perniciosos de la falta de espacio, recomendamos consultar la guía de asesoramiento espacial de contención y organización de los ELEPEM y su cartelería de apoyo, ambas elaboradas por docentes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Udelar (disponible en: https://bit.ly/3upJV9v).
  4. En situaciones de crisis humanitaria como la que se ha generado ante el fallecimiento de varias personas en ELEPEM, varias de ellas en situaciones poco claras, es común que se produzca una situación de anomia en el entorno cercano. Por ello es necesario tomar todas las medidas necesarias para mantener informados claramente a residentes, familiares y cuidadores/as sobre la situación y las acciones que se van tomando. Ocultar información o presentar versiones distorsionadas de la misma a familiares, residentes y/o cuidadores/as, debe ser considerada una práctica perjudicial que viola los códigos de ética profesional y los derechos de las personas, además de atentar contra su salud mental.
  5. Tal como lo definen las leyes de referencia, las personas mayores y sus familias deben participar en todas las decisiones que les atañen, especialmente en las relacionadas con su vida y salud. Para potenciar esto en personas con un alto grado de vulnerabilidad, se deben generar acciones públicas claras para facilitar el empoderamiento y participación de la sociedad civil organizada, como forma de apoyo a familiares, residentes y cuidadores/as, así como de control de cumplimiento de las garantías de derechos. Para ello es necesaria la participación decidida de actores gubernamentales, apoyando el accionar de grupos de personas mayores para ese fin (Red de Personas Mayores, Movimiento de Familiares y Residentes de ELEPEM, entre otros).
  6. Están ampliamente documentados los daños que producen las situaciones de crisis humanitaria en la salud mental de las personas (depresión, ansiedad, estrés post traumático, entre otros). En el caso de los y las residentes de ELEPEM se agrega el hecho de que hace más de un año que vienen soportando una situación de encierro y, en muchos casos, de falta de contacto con sus familiares o seres queridos. En estos casos, es necesario abordar decididamente la problemática de salud mental a través de intervenciones especializadas, con abordajes terapéuticos combinados – individuales, grupales, comunitarios y/o institucionales – que permitan a residentes y familiares generar procesos de comprensión y simbolización de los sucedido, a la vez que habiliten la realización de procesos de duelo. Los prestadores de salud públicos y privados a través de sus equipos de atención primaria, así como equipos docentes y estudiantiles de la Udelar deberían activarse para dar respuesta a esta problemática desde una perspectiva psicogerontológica.
  7. Asimismo, se debe atender la situación de salud mental de las y los trabajadores a cargo del cuidado en los ELEPEM. Se trata de un sector poco visibilizado en sus aportes, no muy valorizado socialmente y con un bajo salario por su trabajo, que hace más de un año viene sosteniendo el cuidado en condiciones muy estresantes. En este caso es necesario incluirles en el trabajo señalado en el punto anterior.
  8. En aquellas personas mayores que han tenido COVID 19, y especialmente en quienes han estado internadas en cuidados intermedios o en CTI, deben generarse instancias de rehabilitación de las secuelas que la enfermedad podría haber producido en el plano cognitivo y emocional. Si bien aún no es concluyente la información científica, comienza a surgir evidencia sobre las secuelas que puede dejar en el plano neurocognitivo las formas graves de la enfermedad y la necesidad de abordar las mismas con programas de rehabilitación.
  9. Finalmente, cuando se dan hechos como los acontecidos de una gran mortalidad de personas mayores en establecimientos de cuidado a largo plazo, es necesario que la fiscalía esté atenta y analice la situación, para resguardar los derechos de las personas y clarificar que esa situación no sea consecuencia de malas decisiones y/o de una atención inadecuada en salud.

Realizamos estas recomendaciones con el fin de aportar acciones tendientes a mitigar los daños producidos por la situación de pandemia en las personas vinculadas a los ELEPEM. Instrumentar las mismas posiblemente requiera, más que grandes recursos económicos nuevos, una reorientación de los recursos humanos existentes y una capacitación específica de los mismos. El Centro Interdisciplinario de Envejecimiento pone a disposición de la sociedad sus recursos técnicos, asistenciales y de formación para apoyar la implementación de estas propuestas.

Montevideo, 14 de abril del 2021.

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