Los investigadores Anabel Rieiro y Diego Castro, del equipo de «Sociología de lo común: alimentación, economía y ambiente» de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la Universidad de la República (Udelar), pasaron por el programa La Colmena de la diaria Radio para conversar sobre las ollas populares, el rol de los vecinos y vecinas, el apoyo del Estado, y su vínculo con la extensión universitaria.
El equipo fue responsable de los relevamientos nacionales de ollas y merenderos populares en Uruguay, y su tercera edición, realizada en 2025, arrojó una serie de resultados sobre 415 iniciativas comunitarias de alimentación que continúan presentes como «un actor relevante, diverso, disperso en el territorio nacional, respondiendo de manera creativa y potente al hambre», según señala en el propio trabajo.
Rieiro es doctora en Sociología e integrante del Departamento de Sociología de la FCS, mientras que Castro es integrante del Prorrectorado de Extensión de la Udelar, y se desempeña en la unidad académica central, espacio donde trabaja en procesos de extensión universitaria y vínculo entre la universidad y los territorios.
Los investigadores explicaron el proceso de expansión de la red de ollas en el territorio a partir del inicio de la pandemia de COVID-19, contexto en el que se relevaron casi 700 iniciativas en todo el país, así como el proceso de retracción posterior, y el estado actual de un fenómeno que aún persiste.
Castro afirmó que el estudio se enmarca en la construcción de lo «común», lo que definió como una «multiplicidad de experiencias que se desarrollan en territorio, comunitarias, barriales». «Tiene que ver un proceso particular de lo que sucede en el territorio y que es la producción de eso común: encargarse de una temática, ver las dificultades, las carencias, sobreponerse a ellas y a la vez hacer un ejercicio político de comprensión profunda, interviniendo en aspectos múltiples vinculándose con el Estado, las formas mercantiles, del mercado de trabajo, de manera formal e informal», explicó el investigador.
Por su parte, Rieiro recordó que cuando lo «político»está centrado desde una «lógica «comunitaria», lo que se pone en el centro es la «sostenibilidad de la vida». «Hay muchas economías que van mucho más allá de lo formal pero que tienen un impacto concreto en lo material»sostuvo la socióloga, quien señaló que esto se debe a «formas políticas y también económicas para sostener la vida».
Por tal motivo, las ollas populares representan «formas comunitarias»que buscan garantizar una alimentación accesible en un contexto donde ven que no es posible y no se espera una resolución por parte del Estado, el mercado o a nivel individual. En consecuencia, se forman colectividades en «sentido de comunidad»para atender algo «común»a la sociedad. «El hambre, al igual que todas nuestras dolencias sociales, nos es común», sentenció Rieiro.
Asimismo, la investigadora destacó el proceso de feminización de estas iniciativas, en que la mujeres son las «grandes protagonistas», quienes representan el 66% de las personas que participan en la organización de ollas y merenderos. «Esto de una sociedad [en la que] tenemos una crisis estructural del cuidado, sobre quiénes son las que están cuidando a nivel del hogar, y cómo también son las que sostienen las tramas comunitarias», explicó.
Finalmente, los investigadores señalaron que la visibilización y el relevamiento se hizo con el objetivo de fortalecer la «trama comunitaria». En este sentido, señalaron que esta ya se encuentra en diálogo con el Estado, al que se elevan demandas como la universalización de la alimentación en el sistema escolar y de educación secundaria. «La trama comunitaria también tiene voz, reconocimiento y un espacio donde puede colaborar en ese diálogo»afirmó Rieiro y opinó que la Universidad, como institución pública, debe aportar a la producción de conocimiento útil, más allá del «reconocimiento en sí mismo».
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Fuente: https://www.extension.udelar.edu.uy/
