La encuesta fue realizada en el marco del proyecto de investigación La configuración del trabajo inteligente en Uruguay, desarrollado por el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República y financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII)
Los resultados muestran que la digitalización del trabajo en Uruguay constituye un proceso extendido, aunque desigual y segmentado. Las herramientas digitales básicas de gestión y ofimática son las más difundidas: el 53% de las personas ocupadas las utiliza frecuentemente en su trabajo. En cambio, las tecnologías más avanzadas presentan niveles de adopción más acotados: 24% utiliza regularmente sistemas automatizados, 19% plataformas de trabajo y colaboración, 20% inteligencia artificial generativa y 12% sistemas predictivos o IA no generativa.
Las diferencias sectoriales son particularmente relevantes. Las actividades financieras, profesionales y científico-técnicas constituyen el núcleo de mayor densidad digital, con elevados niveles de uso simultáneo de sistemas automatizados, plataformas e inteligencia artificial generativa.
El nivel educativo aparece como uno de los principales factores de estratificación tecnológica. Mientras que el uso frecuente de IA generativa alcanza el 41% entre trabajadores con educación terciaria, desciende a 4% entre quienes tienen primaria o ciclo básico incompleto. Estas brechas señalan que la expansión de los SDA se apoya sobre capacidades educativas y organizacionales previamente existentes, intensificando desigualdades ya presentes en el mercado de trabajo.
A diferencia de otros procesos históricos de cambio tecnológico introducidos desde las organizaciones, la incorporación de la IA generativa se encuentra vinculada a la iniciativa de las propias personas trabajadoras. Además, los usos más frecuentes se concentran en la búsqueda de información, resolución de problemas, redacción de textos y análisis de datos. Los principales cambios percibidos por quienes la utilizan se vinculan con la velocidad del trabajo (67%), la generación de ideas y creatividad (46%), la reorganización de las secuencias de trabajo (34%) y la necesidad de supervisar y corregir outputs producidos por sistemas automáticos (22%).
El estudio también abordó los niveles de satisfacción entre usuarios, al tiempo que encontró que la incorporación de estas tecnologías no elimina tensiones relevantes y que hay déficits importantes en materia de gobernanza institucional de estas tecnologías en los lugares de trabajo.
Finalmente, los resultados señalan un amplio consenso respecto a la necesidad de políticas públicas orientadas a acompañar estos procesos. Las principales demandas se concentran en capacitación digital (85%), protección de datos personales (84%), regulación ética y transparencia (78%), acceso universal a herramientas digitales (77%) y políticas de empleo frente al riesgo de reemplazo tecnológico (70%).
La investigación concluye que la digitalización del trabajo en Uruguay constituye un proceso socialmente diferenciado, organizado a través de configuraciones sociotécnicas diversas y atravesado por desigualdades persistentes. La relación de las personas trabajadoras con estas tecnologías combina valoraciones pragmáticas sobre su utilidad con preocupaciones vinculadas a la regulación, la transparencia y la preservación de la centralidad humana en el trabajo.
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