Las dos caras del coronavirus

Una crisis humanitaria, sanitaria y económica o la justificación de un «estado de excepción» que se naturaliza, son dos de las interpretaciones que puede tener el COVID-19 según palabras de la socióloga y docente de la Facultad de Ciencias Sociales, Anabel Rieiro.

La docente es autora de una nota publicada en Hemisferio Izquierdo titulada «Coronavirus: ¿crisis o recrudecimiento del capitalismo global?», donde expresa relexiones sobre el contexto actual.

Rieiro sostiene que aún es pronto para realizar un análisis definitivo sobre los efectos de la pandemia pero que estos momentos estimulan el surgimiento de «preguntas movilizadoras que cuestionen sobre las propias formas y modos de existencia, sobre la precariedad y vulnerabilidad de la vida, sobre la potencia de la interacción social, la acción común, el relacionamiento con la naturaleza y la organización económica».

En el transcurso de la nota cita a distintos autores como Virilio (2020) «quien propone pensar la pandemia como un accidente revelador» de estas preguntas, Žižek (2020) quien podría ver la crisis «como una fisura y oportunidad», así como otros que la relacionan con «una tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno, justificándolo ya no “contra el terrorismo” sino utilizando la epidemia como pretexto para la limitación de la libertad, aceptada a través del deseo de salud y seguridad (Agamben, 2020)».

La autora toma esta última interpretación y se cuestiona qué consecuencias sociales acarrearán ver al otro como «amenza» en el área de la salud. Asimismo problematiza el relacionamiento social y analiza quienes son los más afectados en esta situación. Los trabajadores informales, en condiciones de precariedad, las mujeres y aquellos que viven día a día de su trabajo son quienes se han visto mayoritariamente perjudicados y para los que «el aislamiento no es una opción real».

En cuanto a los trabajadores formales, «se encuentran situaciones heterogéneas». Mientras algunos cuentan con la modalidad de teletrabajo, quienes no fueron enviados a seguro de paro se ven obligados a seguir trabajando como lo es habitual.

Rieiro alude también al trabajo invisibilizado de los ciudados y a la mayor exposición a la violencia que sufren las mujeres tras las medidas de aislamiento preventivo. Es un contexto donde se intensifican las desigualdades y opresiones existentes, sostiene la socióloga.

Con la intención de mitigar los efectos de la pandemia, las comunidades se han organizado para asistir a los más vulnerables. Una economía solidaria gira en torno a las actividades de recaudación, de contención y ayuda.

Queda repensar un sistema económico que permita rejerarquizar el cuidado, la salud y la ecología, sin naturalizar la racionalidad que despolitiza el régimen de acumulación desigual, finalizó la profesional.

»Ver nota de Hemisferio Izquierdo

 

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